Los primeros pobladores de la Península Ibérica fueron los pueblos nómadas
del período paleolítico que también se denomina "la época
pre-cerámica" debido a que su producción estaba destinada a fabricar
objetos utilitarios hechos de piedra y de pieles de animales. Vivieron al aire libre o en cuevas y las
primeras manifestaciones de un arte estético provienen del arte rupestre de estos pueblos. Este arte
consiste en figuras y escenas pintadas en el interior y exterior de cuevas.
Las pinturas fueron hechas con pigmentos naturales mezclados con grasa animal y son
representaciones de escenas de caza, guerra y rituales. Las más antiguas son las del norte de la Península Ibérica que datan del 25.000 a.C.
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El arte rupestre cantábrico del norte de la Península Ibérica
de finales del paleolítico (25.000 a.C.)
Animales e instrumentos de caza (reproducción en el Museo de Altamira)
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La cueva de Altamira
Santillana del Mar (Cantabria, España)
Esta cueva es una de las más impresionantes
muestras del arte paleolítico de la Península Ibérica.
En el techo de la sala principal de la cueva
están representados casi cien animales y signos,
elaborados con diversas técnicas -- grabado, silueteado, pintado y raspado.
Se pueden distinguir
varios bovidos entre los que destacan 21 bisontes en distintas posiciones, toros, vacas, etcétera,
además de otros animales como ciervos,
caballos y cabras.
También se ve una variedad de signos, manos y figuras humanas.
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Bisonte (reproducción en el Museo de Altamira)
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Ciervo (reproducción en el Museo de Altamira)
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El arte rupestre y la cerámica "cardial" del neolítico de la costa oriental (Levante)
de la Península Ibérica (9.000 - 4.000 a.C.)
"La danza" (reproducción en el Museo Arqueológico de Barcelona)
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La cueva de Cogul,
o Roca dels Moros,
Cogul (Lérida, España)
En la cueva de Cogul se encuentran
45 figuras pintadas en negro y rojo
sobre la roca o grabadas directamente
sobre la piedra. La imagen más
conocida del conjunto es "la danza".
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Detalle de "la danza"
(reproducción en el Museo Arqueológico de Barcelona)
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El paso del paleolítico al neolítico vio la aparición de la cerámica,
que es la innovación tecnológica más importante de esta época.
Al principio era un arte utilitario que producía objetos de barro para cocinar y guardar cosas.
Las primeras céramicas son conocidas como "campaniformes" por su forma de campaña invertida.
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Museu d'Arqueologia de Catalunya (Barcelona)
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Museu d'Arqueologia de Catalunya (Barcelona)
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La cerámica rápidamente evolucionó hacia
usos estéticos ya que se comenzaron a decorar las piezas de una forma progresivamente más llamativa.
La primera evidencia de este desarrollo proviene de la zona del Levante en la costa
oriental de la Península Ibérica y se caracteriza
por la abundante decoración en la superficie. Se llama cerámica "cardial"
porque las impresiones
decorativas eran hechas sobre el barro fresco con la concha de un molusco (=cardium edule).
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Museu d'Arqueologia de Catalunya (Barcelona)
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Museu d'Arqueologia de Catalunya (Barcelona)
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Los dólmenes: las primeras construcciones arquitectónicas de la Península Ibérica
(aproximadamente 4.000 a.C - 1.700 a.C.)
En distintas zonas del sur de España se encuentran dólmenes, que son megalitos
(o grandes piedras) colocados en forma de mesa y usados en las construcciones
funerarias. Los dólmenes más antiguos datan de principios de la Edad de Cobre.
Entrada a la cueva de Menga (Antequera)
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La estructura típica de un dolmen era
un pasillo largo que llevaba a una cámara,
como la cueva de Menga.
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Interior de la cueva de Menga (Antequera)
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Exterior de la cueva de Romeral (Antequera)
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Interior de la cueva de Romeral (Antequera)
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Se notan avances arquitectónicos
en la cueva de Romeral donde un pasillo
exterior conduce al pasillo interior que,
a su vez, lleva a una cámara
circular con cúpula.
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La vida nómada de los primeros pobladores de la Península Ibérica vino a su fin
con el desarrollo de la agricultura y la ganadería y el consecuente establecimiento de comunidades sedentarias.
Este cambio en el estilo de vida también facilitó la producción de cerámica y la introducción
de nuevas industrias, como la metalurgia. La piedra encontró un nuevo uso en la construcción,
lo que dio origen a la arquitectura que con el tiempo obtendría un aspecto estético además de utilitario.
A partir del siglo XII a.C., los pueblos indígenas de la Península Ibérica entraron en contacto
con pueblos del exterior: fenicios, griegos y celtas. A pesar de ser una relación principalmente comercial,
con el tiempo, el contacto con estos otros grupos dejaría huellas importantes en la cultura ibérica.
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Los Millares, el Argar y los tartesios: las primeras culturas de la Península Ibérica
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Los Millares (2.500 a.C. - 1.700 a.C.)
Situado en la provincia de Almería en el sudeste
de la Península Ibérica, los Millares
es uno de los yacimientos de la Edad de
Cobre más importantes de Europa. Además de la agricultura y
la ganadería, los habitantes de los Millares fueron pioneros en
la metalurgia, aprovechándose de la abundancia de cobre de la zona.
El pueblo constaba de un poblado defendido por murallas con fortines,
talleres de metalurgia y una gran necrópolis fuera del poblado.
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Acceso principal al poblado de
los Millares (Almería) que consta de una entrada a la antesala circular
con saeteras para la defensa del poblado y una segunda entrada con una muralla
al lado de las que se situaban las casas particulares. Se ve un foso en frente de la entrada.
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Cada tumba, cubierta de tierra y
piedras (que no se ve en la foto),
tenía una antesala para la celebración
de rituales funerarios y un pasillo
de entrada que llevaba a una cámara
circular dónde se enterraba a los adultos.
A los lados del pasillo se encontraban
los nichos para los enterramientos
infantiles. Los ajuares personales
incluían cerámica, herramientas y adornos.
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Una de las más de cien tumbas colectivas de la necrópolis.
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Un taller de metalurgia dónde se trabajaba el cobre.
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El Argar (1.900 a.C. - 1.300 a.C.)
La cultura de El Argar estableció el primer centro urbano de la Península Ibérica,
y se extendió desde el suroeste al noroeste de la región.
Sus "pueblos" incluían casas donde vivían familias nucleares y,
a diferencia de los pueblos anteriores, sus tumbas eran individuales.
Sus minas producían estaño y plata
usados para fabricar adornos (collares y hebillas de cinturón) y armas
(espadas, alabardas y puñales). También fabricaban una cerámica de alta calidad
y sus vasijas muestran que lograron desarrollar un sistema de fabricación muy avanzado.
El Argar era una sociedad organizada en varias clases sociales determinadas por distintos trabajos
y los adornos creados por estos artesanos indican la existencia de una clase
dirigente que acumulaba bienes. Al mismo tiempo, sus armas
sugieren que era una sociedad violenta e indican la existencia de conflictos bélicos.
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Tulipa. Museo Arqueológico Nacional (Madrid)*
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Tulipas y copa. Museo Arqueológico (Barcelona)*
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Armas de metal. Museo Arqueológico Nacional (Madrid)*
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TARTESO (1.100 a.C. - 590 a.C.)
La cultura tartésica se desarrolló en el sudeste de la península en la
zona circundante al río Guadalquivir, donde la rica
tierra era ideal para la agricultura y abundante en cobre y plata.
Tarteso es considerado el primer reino de la Península Ibérica y tenía
una avanzada organización política y económica.
Su explotación agrícola y minera, junto con su artesanía y orfebrería de alta calidad,
le permitió establecer una relación comercial
con otras culturas de la zona del Mediterráneo, como los fenicios y los griegos.
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Tesoro de La Aliseda. Museo Arqueológico Nacional (Madrid)*
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"Sacerdote de Cádiz",
estatua de bronce con
máscara de oro
Museo Arqueológico Nacional (Madrid)*
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Armas de metal (espada, alabarda y puñal)
Museo Arqueológico (Sevilla)*
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El legado de las grandes culturas del Mediterráneo
En el siglo XII a.C., las culturas indígenas de la Península Ibérica entraron en contacto
con pueblos del exterior y establecieron vínculos comerciales con las grandes civilizaciones ya existentes en la
zona del Mediterráneo: los fenicios y los griegos. En vez de conquistar y poblar,
esas dos culturas establecieron colonias en la costa del mar Mediterráneo con el objetivo de
llevar a cabo un comercio con los pueblos iberos del interior, como los tartesios.
Los fenicios y los griegos importaban
productos elaborados y a cambio obtenían los recursos naturales que necesitaban para su industría.
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Los fenicios (a partir de 1.100 a.C.)
Los fenicios introdujeron el torno de alfarero en la Península Ibérica,
lo que permitió la elaboración de recipientes de diversos
tamaños y utilidades. La base cónica de las ánforas, por ejemplo,
permitía que se pudieran clavar en la arena de las playas al descargar
sus productos.
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Museu d'Arqueologia de Catalunya (Barcelona)
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Los griegos (a partir de 800 a.C.)
La influencia de la cultura griega se notó primero en las zonas costeras de
Iberia (el nombre que le dieron a la península) donde establecieron sus colonias,
pero con el tiempo se hizo evidente en toda la Península Ibérica. Trajeron un alfabeto,
nuevos cultivos e innovaciones que facilitaron la extracción de metales y mejoraron
la industria pesquera, textil y alfarera.
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Vasija de "figuras rojas"
Museu d'Arqueologia de Catalunya (Barcelona)
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El estilo llamado de "figuras rojas" tuvo su origen
alrededor del año 525 a.C.
Se caracteriza por el barniz que se utiliza como fondo (en lugar de
cubrir las figuras). Este estilo y técnica revolucionó la
alfarería porque permitía una decoración con figuras más detalladas.

Vasija de "figuras rojas" con doble asa
Museu d'Arqueologia de Catalunya (Barcelona)
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Figuras femeninas con ofrendas
Museu d'Arqueologia de Catalunya (Barcelona)
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Las creaciones artísticas de los pueblos iberos también
muestran la influencia de los griegos.
El mejor ejemplo que tenemos de esto son las "damas ibéricas" (400 a.C. - 300 a.C.),
que representan figuras femeninas (símbolo de la fertilidad y protectora de la vida)
ricamente vestida. El estilo
artístico y la técnica de talla
evidente en estas figuras también revelan la
influencia griega en la religión
de las culturas ibéricas.

Incensario en forma de cabeza de Deméter
(diosa de la fertilidad y protectora de la agricultura)
Museu d'Arqueologia de Catalunya (Barcelona)
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Los celtas (900 a.C. - 200 a.C.)
Los celtas se establecieron en el norte donde se encontraban grandes
depósitos de hierro con el que fabricaban sus armas y utensilios. Al contrario de los fenicios y los griegos que
se contentaron con tener colonias,
los grupos celtas acabaron conquistando y poblando una gran parte del territorio que ocupaban. No eran
tan avanzados como los otros grupos que se encontraban en la Península Ibérica, pero su influencia en
la cultura hispana es inegable.
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Estas figuras de verracos (animales de granja semi-salvajes)
fueron creadas por los vettones
(uno de los pueblos celtas de la Península Ibérica prerromana).
Su significado y uso son desconocidos,
pero su forma de toro sugiere la función
mágica-religiosa de favorecer la fertilidad y proteger el ganado.
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Toros de Guisando (Ávila)
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Toros de Guisando (Ávila)
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